lunes, 20 de abril de 2009

Sin restricciones.


Un fin de semana.

Dos hombres, dos mujeres.

Tarde calurosa, noche larga.

Ganas y disponibilidad.

Y como en toda buena fiesta, mucha bebida refrescante embriagadora.

¿Ocurrió?

En todos lados seguramente (esto es solamente el anecdotario propio)

Y fue una tarde: noche, madrugada, con todo muchas risas, muchos recuerdos, y algunas lágrimas.

Luz de velas y luz neón.

Música muy agaradable, que conforme el reproductor de Mp3 (denominado iPod) se encargaba de poner a bailar, cantar o sólo  dejaba sonreír a los asistentes al hogar



Tuve malas sensaciones que me recuerdan que sólo somos pasajeros en la vida.

Se me ocurrió hablar de uno de mis grandes amigos que perdí, y además tuve la grandiosa idea de subir y recostarme en la cama de mi abuelo.

Me puse a ver fotos,  a consecuencia del alcohol ya consumido, a lloriquear.

Pero estuvo padre, al siguiente momento baje y mis acompañantes de farra seguían divertidos, pronto caímos en una ola de amor, en la que ambas parejas se vieron envueltas, y fuimos directo a declararnos amor.


Ahora, inicio de semana, actividades, regreso para otros a la escuela y a otros a la realidad.

inicio un anecdotario ¿de qué?

sencillito responder.

de todo.

¿iniciar con una anecdota común?

sí por supuesto, es parte esencial de vida el salir a divertirme con amigos


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