martes, 10 de marzo de 2015

Hoy es un buen día para escribir

Hoy es un buen día para escribir. Releer lo que sucedía por mi mente hace cinco años y darme cuenta lo que ha pasado en este tiempo decanta en dos conclusiones.
 La primera, pensar que había tocado fondo hace cinco años es nada comparado con las veces que me he visto en el piso y ni tiempo de llorar he tenido. La segunda situación, fue darme cuenta que me conozco mejor y me gusta lo que soy.
Tuve un fin de semana complicado e interminable (empezó el jueves, termino hoy en la madrugada) en él hablé con muchos de mis amigos, con mis demonios actuales y conocí a los próximos diablos con lo que probablemente me involucraré ¿de qué sirvió tanta evasión?
No me justifico, no me importa y no me interesa que les guste o no esta postura. No busco ser anarquista, provocadora, loca, única, ni ningún adjetivo de ese tipo porque en ese caso lo que estaría reflejando es esnobismo.
Sirvió entonces para darme cuenta de eso, de que por fin logré independencia social.
Ayer en la noche hablé con una de las personas más interesantes e inocentes con la que me he involucrado. Confesó su temor por los riesgos que tomo continuamente apoyándose en patrañas psicológicas, mi remedio fue invitarle un poco de mi mundo y después dejarlo, sin caer en el cliché de femme fatal, no quiero (co)romper a seres que pueden hacer algo dentro de su inserción social.

La necesidad de escribir ha sido más de papel, las redes sociales y estos nuevos mecanismos de comunicación no son tan personales y caen en pretensión o popularidad por lo que trataré de escribir más en ellos con el fin de que pierdan su tiempo y no lean un libro. 

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