domingo, 16 de junio de 2019

Las personas/canción

En el camino de amar algunos se quedan en sus primeros amores, aquellos a los que les dedicaste las primeras canciones que identificaste como tuyas y se las compartiste, se las diste y cada vez que las escuchas invariablemente recuerdas lo que sucedió.

Los afortunados se quedan con ese amor al que le dieron canciones, al que le dijeron, es tu canción, haz lo que quieras con ella.

Otros no, otros deben buscar otra canción para dedicar, porque sería injusto que vivieran dos personas en una sola.

Recuerdo muchas canciones con mi mejor amiga de la preparatoria, otras con mi novio de la universidad, unas más con mis papás. Pero creo que después de esas primeras personas/canciones he conocido nueva música, fresca, vibrante, distinta. La lista de música cada vez se pone mejor.

Conciertos, borracheras, noches, la música está ahí presente y por algo el ser humano la necesita tanto, los recuerdos necesitan de un soundtrack.

Luego viene la parte de los lugares, espacios que fueron propios de alguien más, pero que puedes volver a vivir. A los espacios y a los libros puedes regresar, puedes verlos desde otra experiencia, desde una vivencia distinta, y te van retroalimentando.

Con la música podría suceder lo mismo, pero en mi afán romántico me es casi imposible separarla.

Sé que una canción que dediqué no se la podré dar a nadie más, es como una postal, la das cuando quieres, detienes el tiempo, lo describes y envías ese naciente recuerdo para que la otra persona lo tenga. Tal vez por eso sigue gustándome la idea de regalar postales, de describir lugares en papel y de llevar conmigo a las personas que quiero a través de canciones. Finalmente el tiempo es uno de los mayores regalos que puedes dar.

Algunos ni siquiera saben qué canción son, porque ya me da tanto miedo darle amor a las personas, que siento que si se los digo les arruinaré la magia musical.

Otros, los más observadores, saben con certeza qué canción son, desde cuándo se convirtieron en una canción e incluso juegan con el playlist para ser recordados. Esos últimos son los que también originan personas/canciones.

Tengo personas a mi alrededor que pueden presumir de no ser solo una canción, se convirtieron en un setlist que va desde lo más amoroso y alegre, hasta lo más triste. Otros son playlist completamente felices, unos más son mucho ruido, muchas letras pegajosas.

A cada una de mis personas/canciones las guardo con caución y son mi música diaria.


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