lunes, 20 de julio de 2015

Lluvia y astrología en la ciudad

La Ciudad de México ha entrado en el cliché de ser estruendosa y mágica, unos la odian y curiosamente los más sensibles y jóvenes la aman, no es determinante esta postura, claro está, pero es lo más usual cuando opinan de ella.

Enamorarte de la ciudad es más frecuente que enamorarte dentro de ella, tal vez por el ruido o por su persistencia a ser caprichuda.

Puedes encontrarla melancólica en las mañanas y por la tarde lujuriosa, aunque pasadas las 7 de la noche empiece a llorar.
La bipolaridad le queda bien, como a muchos de los que la habitan.

Así también te encuentras personajes únicos, algunos famosos como Quirarte quien da consejos a los escritores nacientes para que aprovechen toda la inspiración que emanan el asfalto y el concreto, hasta las inesperadas astrólogas que puedes encontrarte en los pasillos de la Vasconcelos.

Los consejos que te dan pueden ser igual de diversos y tener bases inconcebibles al raciocinio, la astróloga que un día encontré se llama Rosa, es bajita, rubia, con ojos almendrados, pintados de colores vivos. Cuando la saludé me recordó mucho a mi difunta abuela. Rosita me dijo – no debes casarte, tú no estás hecha para el matrimonio porque te crees muy intelectual para amarrarte a alguien, puedes concebir la libertad con una pareja pero esta pareja debe estar en sintonía contigo-. Cuando ella me dijo todo esto con base en mi signo zodiacal, sólo pude reír y dar las gracias pues curiosamente ese fin de semana necesitaba que alguien reafirmara mi decisión por no contraer matrimonio y el pretexto quedaba respaldado en la estrellas.

Quirarte en cambio dijo que disfrutara la ciudad que la hiciera mía y que ella me hiciera suya, pues ambas podíamos ayudarnos y tener una relación armoniosa –ve la ciudad, ve los edificios cuando son derretidos por la lluvia, ve como se refresca el asfalto con la primera gota de agua, ve a las hormigas citadinas que de vez en vez deciden ver el cielo y exclamar lo bello que es, vete a ti misma en los espejos y disfrútate-

Hoy amé la Ciudad, más allá de seguir en el cliché, ha sido mi refugio y prefiero enaltecer su figura como figura elevada que provoca emoción, tirria, esperanza u odio. Puede ser un Dios, puede ser un demonio, puede ser la ambigüedad entre cariño y recelo, puede ser un hogar o desterrarte.

La percepción que tengas de ella tal vez depende de tu humor y de su humor.

Tal vez cuando deje de llover  y se respire tranquilidad los seres alocados la invadiremos y gozaremos aunque siempre nos da sorpresas y su mismo humor es lo que atrae más.


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