martes, 16 de junio de 2015

Seres. Crónica de un consejo



El encuentro

Aquí encontrarás simplemente una selección de emociones. Un gran número de ellas las encontrarás inmensas, inabarcables y muchas veces imposibles.

Son un compendio de imágenes que quieren hablar como alquimista: desean convertir una historia algo triste en una auténtica celebración.

Un adiós

Gracias, de verdad, podría inventar un ritual en tu nombre y nombrarlo como único e inmenso

Si te contará muchas de las cosas que a veces pasan; por ejemplo, hace poco, vino alguien a pedirme un consejo, cosa rara ¿qué puedo saber yo de esta vida si apenas puedo enunciar unas cuantas frases con coherencia? El punto es que me pedía una recomendación para aliviar un dolor del corazón, quería olvidar y dejar atrás a esa persona que le había hecho daño.
Mi respuesta fue clara ¿por qué olvidar? ¿de verdad quieres dejar atrás todo? ¿fue absoluto el dolor o sólo es un instante absoluto?

Yo no puedo olvidar, puedo perdonar, puedo enojarme pero no puedo olvidar.

Las personas forman parte de lo que eres tú y si aquél fue un loco, eres tú en un momento de locura que después no lograste comprender, aguantar y descifrar. Me enferma la idea de renunciar a lo algunas vez tuvo el nombre de nosotros.

Creo que mi consejo no lo consoló.

Un consejo

Tampoco a mí me consoló porque disfruto del dolor y es hasta placentero recordar (nos). Pero son solo algunos minutos, pues después recuerdo lo feliz que me hace sentirme libre y sentirte libre, amarme tanto y verte como te has logrado adorar.

La plática terminó y lo único que quedo entre mi cabeza, el consejo dado y mi vida ha sido la mezcla entre pasado, presente y futuro. Soy yo ante la incertidumbre y la aventura de conocer y crecer

Si nos encontramos lo único que te pediría es que no me olvides, ni lo bueno ni lo malo. Recuérdame por qué fuimos nosotros y porque ahora somos seres separados.





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