Me leyó el gesto y luego me cuestionó ¿cómo se siente el amor?.
-No lo entendía o no sabía que era amor hasta que lo sentí- le contesté. Ahí se dio cuenta que cuando estuvimos juntos no había sido amor, lo nuestro fue emoción, locura, una sensación de amor odio que terminó por NO ser .
-Lo que pasó entre nosotros fue una obsesión. Nos quebramos ante ella y nos perdimos- remate. Ella me miró.
-Sé que al final me obsesioné, te hice daño, te engañé y terminé por perderte. Pero sé que te amé- me contestó ella.
-Lo siento, pero yo no te amé. Fue mejor separarnos- proseguí a su respuesta.
-Creo que somos entes solitarios que al paso de la vida nos encontramos con muchas personas, no sé si sea coincidir, creo que se trata de la suma al tiempo, de los fracasos y de la pérdida de dónde aprendemos a encontrar el amor. Lamento darme cuenta después que lo que tuve hacia ti fue una obsesión por salvarte, por alejarte de esa locura que te tenía enfrascada, pero ahora sé que realmente no te amaba, solo quería salvar a la que en ese momento era mi amiga-.
La mire un momento más para verificar si seguía escuchando.
-Es muy distinto lo que ahora siento, contigo todo era un nudo que desapareció en cuanto lo jale. Fue un nudo que me dolió deshacer, pero que al hacerlo me di cuenta que estaba amarrado, sólo eso, no quise permanecer ahí. Contigo no quise crecer-.
Ella empezó a llorar, nunca vestía de negro y esa vez parecía que se había preparado para el momento, sabía de antemano que tendríamos una regresión donde se enteraría de lo que ya sabía. Lo seguía espiando en redes y notaba que esa vez él se sentía distinto, se veía distinto, su mirada, su sonrisa, algo había cambiado en él y ella no había sido la que lo provocaba.
-Me di cuenta que era amor cuando sentí paz, cuando la plenitud se percibió y aunque tenía miedo quise hacerlo. De verdad lo siento-.
Ella se levantó y sólo le dio las gracias con un gesto. Lo odiaba, a él y a ella, pero tenía que aguantarlos a la distancia, porque sabía que ya no podía hacer más daño.
-No te deseo nada porque de corazón no saldrá algo bueno, sólo espero no encontrarlos nunca-.
Él terminó de comer y le llamó a su verdadera ella, aquella que no poseía, pero que sabía que amaba.
Los gestos hablan más que mil palabras. Y cuando hay u a ruptura, es dolorosa, pero necesaria.
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