martes, 5 de mayo de 2015

Somos compas

-Ayúdame hermana- se escuchó en la bocina del celular

-¿Quién habla?- contesté

-Soy yo, tu hermana ¿dónde estás?-  Reiteraron su intento

-¿cuál hermana? ¿dónde estás tú? - Repique el intento

- Ayúdame- insistieron con una voz más desgarradora y llorosa que en los intentos anteriores

 Reí, lo escucharon -¿dónde estás?- volví a preguntar

- Güey, necesito ayuda ¿dónde estás?- insistieron

Volví a reír y contesté –No mames güey ¿por qué me dices güey?- jocosa, la respuesta intervenía

-No mames ¿te estás masturbando?- enfatizó la voz extraña ahora relajada –suenas a que te estás masturbando- terminó

-¿Te cae?- contesté- ¿cómo suena alguien que se está masturbando?- quise saber -¿mi voz es tan pinche sexy?- les hice saber con una leve sonrisa en el rostro que seguro imaginaron él, ella o los que estaban del otro lado del auricular.

Tal vez podríamos ser cuates ¿no? Pensé

-Sí nena, suena a que te estás metiendo mano- dijo la ahora voz de hombre veinticincoañero/treintañero del teléfono

-Pff- exclamé- lo culero es que no me estoy masturbando, qué más quisiera- dijo mi voz entre triste y sorprendida por el cambio de conversación tan radical

-No mames hermana ¿por qué te masturbas mientras hablas conmigo, por qué siempre lo haces?- resaltó la voz, que poco a poco se hacía amistosa

-¿Neta le preguntas eso a tu hermana? Digo, está más chingón nomás escucharla y si te gusta el incesto pensar que se está metiendo mano ¿no?- cuestione a la voz cada vez más amigable

-¿Es bueno masturbarse no crees?-  Me reviró

-¡Ahuevo!- le dije- es de lo más chingón trabajarse solo -Tú lo haces también ¿no? querido hermano- le volví a preguntar

-Claro que sí, es lo más natural, pero me gusta imaginarte a ti haciéndolo, hermanita- volvió la masculina e incestuosa voz a decir

-Pues sí, pero luego será, prefiero masturbarme a estar hablando del tema contigo, ni eres mi hermano, ni eres alguien que conozco- le dije- colgaré

-No- suplicó –no lo hagas, tienes una voz sexy y dulce y quiero que te masturbes mientras me hablas- pidió la voz del auricular

-Lo siento- musité- prefiero coger a masturbarme, y prefiero masturbarme con banda que no intenta sacarme lana, no es de compas querido. Te deseo suerte con el otro güey que caiga- finalicé mi intervención

Colgué y después reí.

Es cierto, prefiero coger a echarme mano, tal vez lo que deba hacer de ahora en adelante es meterme más conmigo y dejar de tocar otras pieles.



Gracias hermano perdido 

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