martes, 20 de septiembre de 2016

Niño se apresuró

Canica toma velocidad cuando el niño inclina la pendiente, tiene el afán de conseguir su objetivo más pronto. La canica se desvía, cae en la coladera que está a lado de donde juega el niño, se mete en una rejilla y sólo se escucha el gorgoteo del agua cuando la traga. El niño se asoma e intenta inútilmente rescatarla, es muy tarde.
¿Por qué deseaba llevar las cosas con mayor rapidez? - Le preguntan sus amigos al niño- él sólo les dice -porque iba a perder sino me apresuraba-, mientras las lágrimas corren por su rostro y empieza un movimiento incesante en sus manos. Está nervioso porque la canica había sido un regalo de su mejor amigo, Ángel, el casi hermano con el que se veía todos los días.


El niño estaba triste porque había tratado, infructuosamente, ganar esta vez. Hacia apenas unos meses atrás, había fracasado en otra carrera de canicas, esa vez fue aún peor, porque él había peleado con su mamá y su tío antes de presentarse en la competencia. Ellos no entendían la justificación que él les daba, no era suficiente sentirse seguro, debía demostrar su madurez deportiva y los antecedentes que tenían lo señalaban como un fracasado en esta competencia. Lo intento y falló.
Esa vez había perdido su colección de canicas, Ángel, al verlo fracasado, le dio una hermosa canica, un ejemplar que lo había acompañado desde hacía años y que a pesar de no usarla siempre, le gustaba ver de vez en vez para recordar  ese concurso estatal, donde juntos canica y él habían ganado. El niño al inicio la tomó con culpa y compromiso, pero casi inmediatamente se dio cuenta de su valor y la cuido como su amigo le había aconsejado.


Canica era única, tenía una forma peculiar y se movía a su ritmo, por eso era tan difícil mantenerla en una dirección, razón que por ratos fastidiaba al niño, sin embargo el cariño por ella creció y también con el tiempo empezó a exigirle más, a pedir que respondiera en otras competencias, que tomará la dirección que él le indicaba y que sobre todo, se mantuviera bella mientras el la manejaba. Al ser un ejemplar tan único, Canica se empezó a fastidiar y su ritmo decayó hasta un nivel irreconocible.
Ángel habló con el niño, los amigos del niño hablaron con Canica, Canica y el niño apenas y se miraban, ya no hablaban, un abismo se formó y Canica tomo una decisión: no podía permanecer en esa situación, el niño necesitaba una lección y lo mejor era dejarlo, sabía que con esto se iba a vetar de ese grupo de amistad, nunca más vería al niño y nunca más vería a Ángel. Lo dejo.
Ahora los niños y Ángel intentan consolar al niño. Se dice que Canica sigue andando, algunos incluso la han visto compitiendo en otros países, ha decidido no ser pareja de nadie más.


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